A Toda Alma
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Idealizar a alguien es una condena a la decepción

Por Ale · 4 min de lectura

Estoy segura de que no es la primera vez que lees esta frase. ¿Qué tan cierto es?

¿Qué es idealizar? Para la psicología, idealizar consiste en la sobreestimación, consciente o inconsciente, de las cualidades o características de una situación o de otra persona. Se podría entender como un sesgo perceptivo en el cual solo prestamos atención a lo positivo y lo exageramos, pasando por alto o ignorando los aspectos negativos.

La idealización no siempre es algo negativo; incluso el niño, en sus primeros años de vida, suele idealizar (de manera sana) a sus padres.

Es muy común también en la fase del enamoramiento, conocida como los famosos primeros seis meses o dos años de luna de miel. Al final de esta etapa las hormonas dejan de enceguecernos, y podemos decidir racionalmente si queremos seguir con el otro a pesar de sus defectos.

Ahora, el problema está cuando esa idealización hace que aguantemos cosas que no debemos aguantar. Cuando nos ciega al nivel de no poder diferenciar cómo es realmente la otra persona, y empezamos a tolerar aquello que no debe ser tolerado. Empezamos a crear una versión de esa persona que solamente existe en nuestra mente.

“Te quiero tal y como eres. No trato de inventar una versión de ti para forzar un vínculo.”

Y la realidad es que, tarde o temprano, las expectativas irreales que hemos asociado a una persona o situación terminan cayendo por su propio peso.

A mí, por ejemplo, no me gusta que me idealicen. Sé que si alguien me sube a un pedestal, puede que un día me caiga, y esa no sería mi responsabilidad… sería responsabilidad de esa persona por ponerme ahí. Idealizar a una persona es hacerla cumplir expectativas que a veces son muy complicadas de cumplir.

En fin, el amor real no necesita idealizar para decidir construir algo sano.

¿Qué hacer si solemos idealizar mucho a las personas?

  1. Indagar en una misma y entender de dónde viene esta tendencia.
  2. Trabajar en nuestra autoestima.
  3. Preguntarnos cuáles son los valores positivos que apreciamos en los demás, y hasta qué punto podemos exagerarlos obviando lo negativo.
Para toda alma que su corazón lo necesite y desee.Feliz semana.Con amor, Ale

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